Budismo, dinero y negocios

Un artículo de Pau A. Monserrat publicado en el Blog Actibva

El Budismo es la cuarta religión del mundo en número de seguidores. Surgió hace algo más de 2.500 años en la India como consecuencia de la predicación de Sidarta Gotama, más conocido por Buda (que significa “El Despierto”). La búsqueda del despertar por medio del uso de técnicas de meditación o por la oración es una característica definitoria del budismo, cuya meta principal es alcanzar el nirvana o suprema sabiduría. En España se calcula que hay unos 30.000 seguidores.

Sin duda la cabeza visible del Budismo es el Dalai Lama, guía espiritual del pueblo tibetano y premio Nobel de la Paz. Dice Su Santidad el XIV Dalai Lama en unas conferencias dadas en Saboya en 1997:

Cuando los animales tienen la barriga llena y la temperatura adecuada, se relajan y permanecen tranquilos. Los seres humanos, en cambio, aunque tengamos todas las circunstancias exteriores favorables, somos los que experimentamos la mayor infelicidad a causa de nuestras esperanzas y temores.

El secreto para la paz interior, en el budismo, es mantener en paz la mente, libre de los deseos materiales egoístas. Desde este punto de vista, un inversor que practica el budismo y sus ejercicios de meditación, adquiere una quietud de pensamientos perturbadores muy útil para un inversor.

Inmediatamente nos surge la pregunta siguiente: ¿cuál es la opinión del budismo respectoal dinero? Una respuesta que dio el Dalai Lama a un hombre de negocios israelí puede ilustrarnos:

Es razonable amar el dinero. No se puede hacer nada sin dinero, salvo orar. Pero si únicamente adoras el dinero y piensas que es el único bienestar de tu vida, te equivocas. El dinero no compra la paz de la mente.

El Budismo exige tener un empleo o profesión que no sea nocivo o perjudicial para otros seres vivos (esta doctrina respeta la vida animal y vegetal como ninguna otra); por tanto, actividades inversoras en sectores relacionados con armamento, tráfico de animales, tala indiscriminada de árboles y similares jamás serán llevadas a cabo por un buen budista.

El dinero mal usado, no como un medio de obtener bienestar sino como un fin en si mismo, el consumismo egoísta o dedicar el tiempo a amasar dinero y no disfrutar de la vida, está contra la filosofía budista de evitar el miedo, el dolor y el sufrimiento. A la mente nos vienen los monjes tibetanos que no tenían permitido tocar el dinero.

Pero esta no es la única forma de seguir las enseñanzas de Buda. No está en contra de la riqueza, de ganar dinero; lo importante es cómo se gana esa riqueza y qué se hace con ella. La riqueza bien utilizada y obtenida con esfuerzo y dedicación es bienvenida para un budista. Lo que Buda ataca es el avaro:

Es como un lago de agua clara, cristalina, fresca y deliciosa, bello, rodeado de buenas tierras pero oculto en una región salvaje. Nadie bebe de él ni se baña ahí. Nadie lo aprovecha. Así son las riquezas de un avaro“.

Por tanto, intentando responder a nuestra pregunta inicial, un budista sería un inversor con la mente calmada y sin avaricia. Seguramente un gran inversor, si el dinero le ayudara a conseguir la iluminación, claro está.

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One thought on “Budismo, dinero y negocios

  1. bienvenido todo aquello,enviado por el universo,que me permita avanzar en mi crecimiento espiritual y bienestar personal,en beneficio de todos los seres del mundo….

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