“Nuestra cultura insiste en que compartir nuestra alegría es estúpido”. Robert Thurman presenta su nuevo libro.

Interesante entrevista con Bob Thurman, padre de la actriz Uma Thurman, Doctorado en Estudios Budistas en la Universidad de Columbia, presidente de la Casa del Tíbet en Nueva York y una de las caras más conocidas del budismo tibetano en Occidente. Publicada hoy en el diario La Vanguardia.

Thurman está presentando su nuevo libro, “La vida infinita”, con prólogo de Su Santidad el Dalai Lama. Puedes conseguirlo ya mismo aquí.

Uno suele ser el hijo de, pero en su caso…
Soy el papá de… Pero sólo en esta vida… Uma fue mi madre en muchas otras.

¿…?
La reencarnación es algo absolutamente científico. Mucha gente puede recordar sus vidas pasadas y millones de casos han sido documentados. Otra evidencia es la ley de la termodinámica: la mente es una forma sutil de energía, ¿por qué debería ser lo único que no tiene continuación?

Reencarnación, vida eterna, nada de nada… Quién sabe.
La causalidad y la interrelación de todas las cosas son verdades científicas. La vida infinita te expande, pero si nada importa porque al final todos seremos nada, te retraes.

¿De dónde sale usted?
Vengo de Tíbet, de previas vidas. Luego nací en Nueva York, donde todos se empeñaban en explicarme cómo ser un miserable.

¿Un miserable?
Sí, una cabeza que no piensa por sí misma y que se mira el ombligo. Larry Scherwitz demuestra en su estudio sobre el pensamiento egocéntrico que el exceso de autorreferencia está asociado al riesgo de padecer enfermedades cardiacas y otras enfermedades derivadas del estrés.

Yo, mi, me, mío, mí, conmigo…
La batalla en pos de la felicidad se pelea, se gana o se pierde, sobre todo en el interior de la mente. Mi madre era actriz de Broadway, era una Lady Macbeth en el escenario y fuera de él: le encantaban los dramas. En casa todo el mundo se peleaba, todavía me siento infeliz cuando lo recuerdo.

No se ponga triste, por favor.
Me sentía perdido porque me parecía que la gente estaba loca, que montaba dramas de pequeñas cosas. Ocurría en la escuela, en la tele, en la calle, y en todo lo que me rodeaba.

Y huyó hacia el budismo.
Curioseé. Pero yo era un playboy, todo el día fardaba con mi moto por ahí. Tenía 18 años y me había casado con la hermana mayor de mi mejor amigo, que tenía 25, y tuvimos una hija. Fuimos muy felices hasta que tuve un accidente y perdí un ojo. Fue un gran shock para mí. A partir de ahí me concentré en el estudio y me fui a Tíbet y a India. Mi mujer no quiso acompañarme.

¿Qué encontró allí?
Los tibetanos me parecieron gente feliz, comprendí que hacer feliz a los otros es la manera de serlo. Pero a mi padre le dio un ataque al corazón, algo muy típicamente americano.

Y volvió a Nueva York.
En teoría por pocos días, pero encontré un viejo monje e inmediatamente supe que había sido mi maestro durante muchas vidas y vendí el billete de avión. Me enseñó tibetano y la filosofía budista. Yo quería ser monje y él me decía que no, pero harto de tanta insistencia me llevó con el Dalái Lama.

¿Lo hizo monje?
Me pasé un año con él, nos hicimos muy amigos, pero no me hizo monje. Al final me ordenó un lama en Argentina. Volví a Nueva York en 1966, en pleno apogeo de la lucha por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam. Ahí estaban todos mis amigos, y yo era el monje que iba a ayudarles.

¿Un monje hippy?
Mi antiguo maestro me dijo: “Si quieres ser activista, tienes que vivir fuera del monasterio”. Entonces conocí a Nena, mi esposa sueca nacida en México, que se convirtió en mi nuevo gurú. Estaba loco de amor. Mi ex-mujer se enfadó mucho y fue triste, porque me castigó sin ver a mi hija, y el Dalái Lama también estaba molesto porque ya no era monje. Incluso mi madre estaba enfadada.

Vaya…
Sí, me insistieron en que, como ya no era monje, volviera a a la universidad, y acabé de profesor de Estudios Budistas. Mi mujer dice que soy un budistaadicto, y que no soy tan buen marido y padre como me creo.

¿Y usted qué dice?
Llevo 50 años casado y soy un aprendiz de lo femenino. El Dalái Lama ha dicho en Roma que se va a reencarnar en una mujer porque los hombres son idiotas, y que en esta vida intentará ser más femenino.

Volvamos al principio: ¿qué podemos hacer para no vivir dentro del drama?
El deseo de todos los humanos es ser felices y compartir esa felicidad con cuanta más gente mejor, pero nuestra cultura insiste en que esa alegría es poco realista y estúpida.

Sí, ¿y?
Leí que Peter Sellers se sentía muy angustiado porque no sabía quién era realmente.

¿Y eso es muy grave?
… Veo que a usted también le pasa. No tema, todo lo contrario, ese es su yo real, su gran yo de ausencia de sí mismo. Esa apertura es la que permitía a Peter Sellers manifestar el corazón que irradia a través de su trabajo y que abría los corazones de su público.

Pero eso no te hace feliz e inocente.
Con nuestro dinero se fabrica y se comercia con armas, la industria de la carne masacra animales de forma espantosa y nuestro subconsciente sabe que estamos causando sufrimiento. Sabemos mucho más de lo que creemos, pero el objetivo de la vida es aprender.

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