Dharma, cristiandad y amor verdadero

Enseñanzas de Lama Yeshe en el Monasterio de Kopan. Nepal, 24 de diciembre de 1971. Algunos estudiantes occidentales se sienten un tanto confundidos por no estar con sus familias durante la Navidad…

“Cuando nos encontremos de nuevo en Nochebuena para celebrar el nacimiento del sagrado Jesús, hagámoslo en paz y con una buena vibración, y una mente feliz. Creo que sería maravilloso. Acudir a una celebración con una disposición de enfado sería muy triste. Al contrario, venid con una motivación bonita y mucho amor. No sintáis discriminación; vedlo todo como una flor dorada, incluso a vuestro peor enemigo. Entonces la Navidad, que a menudo causa una mente agitada, se convertirá en algo precioso.

Cuando cambias la actitud mental, la visión externa también cambia. Es un auténtico cambio mental. No hay duda sobre ello. Yo no soy especial, pero lo he experimentado y funciona. Gente, sois muy inteligentes, podéis entender cómo la mente tiene esa habilidad para cambiar ella misma y al entorno. No hay razón por la que ese cambio no deba ser para mejor.

Algunos de vosotros podréis pensar: “Pero es que yo no quiero tener nada que ver con Jesús, ni con la Biblia”. Esa actitud es muy de enfado, muy emocional hacia la Cristiandad. Si realmente lo entendiéseis, os daríais cuenta de lo que enseñaba jesús: ¡Amor! Tan simple y tan profundo como eso. Si tuviéseis auténtico amor dentro de vosotros, estoy seguro de que os sentiríais mucho más en paz de lo que os sentís ahora.

¿Cómo pensáis normalmente en el amor? Sed honestos. Siempre está relacionado con discriminar, ¿verdad? Mirad a vuestro alrededor en esta sala y mirad si hay alguien que sea objeto de vuestro amor. ¿Por qué discrimináis tan tajantemente entre amigo y enemigo? ¿Por qué veis tanta diferencia entre vosotros mismos y los demás? 

Según la enseñanza budista, esta discriminación falsa es llamada “dualismo”. Jesús decía que esa actitud es contraria al amor verdadero. Por tanto, ¿alguno de nosotros siente ese amor puro del que hablaba Jesús? Si no, entonces no deberíamos criticar sus enseñanzas o pensar que son irrelevantes para nosotros. Somos nosotros quienes estamos equivocados, tal vez conociendo su enseñanza pero sin actuar de acuerdo con ellas.

Hay muchos pasajes muy bonitos de la Biblia, pero no recuerdo haber leído nunca que Jesús dijese que sin hacer nada de nada, sin prepararte de algún modo, el Espíritu Santo descendería sobre tí, ¡¡¡wusssshhh!!! Si no actúas como Él dijo que deberías actuar, entonces no existe ningún Espíritu Santo para tí en ninguna parte.

Lo que he leido en la Biblia tiene la misma connotación que las enseñanzas budistas sobre el equilibrio, la compasión y cambiar el aferramiento al ego por amor hacia los demás. Tal vez no sea obvio inmediatamente cómo entrenar tu mente para desarrollar estas actitudes, pero ciertamente, es posible hacerlo. Sólo nuestro cinismo y nuestra cerrazón de mente nos lo impide.

Con reconocimientos sinceros, la mente ya no está preocupada de forma egoísta con su propia salvación. Con amor verdadero, uno ya no se comporta de forma dualista, sintiéndose muy apegado a algunas personas, distante de otras y totalmente indiferencia hacia el resto. Es tan simple… En la personalidad ordinaria, la mente siempre está dividida contra sí misma, siempre luchando y molestando su propia paz.

Las enseñanzas sobre el amor son muy prácticas. No pongáis la religión ahí en algún sitio del cielo, sintiéndoos aquí anclados a la tierra. Si las acciones de cuerpo, palabra y mente se corresponden con el amor bondadoso, automáticamente os convertís en una persona auténticamente religiosa. Ser religioso no significa asistir a ciertas enseñanzas. Si escucháis enseñanzas y las malinterpretáis, de hecho, estáis siendo lo contrario a religiosos. Y eso es porque no entendéis la enseñanza de que abusáis de la religión. 

La falta de comprensión profunda conduce al partidismo. El ego dice: “Soy budista, por tanto el cristianismo es erróneo”. Esto es muy dañino para el auténtico sentir religioso. No se destruye una religión con bombas, sino con odio. Y lo que es más importante, destruyes la paz de tu propia mente. No importa si expresas tu odio con palabras o no. Los meros pensamientos de odio automáticamente destruyen tu paz.

Del mismo modo, el amor auténtico no depende de tu expresión física. Deberíais daros cuenta de eso. El amor auténtico es un sentimiento profundo dentro de vosotros. No es sólo cuestión de llevar una sonrisa en la cara y parecer feliz. Más bien surge de un entendimiento de corazón del sufrimiento de los demás y se irradia hacia ellos de forma indiscriminada. No favorece a cierto círculo excluyendo a los demás.

Es más, si alguien te golpea y tú reaccionas con odio o alarmándote, llorando, preguntándote qué te está pasando, eso también tampoco tiene nada que ver con conocer el significado del amor verdadero. Sólo es la preocupación ignorante del ego y su propio bienestar. Es mucho más sabio darse cuenta de… “ser golpeado no me hace daño en realidad. Mi ilusión de odio es un enemigo que me hace mucho más daño que esto”.

Comportarse así permite que el amor verdadero crezca.”

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