Benedict Cumberbatch: “Soy budista”.

lr-may-2016-big-screen-300dpiEn pocos años el actor Benedict Cumberbatch ha pasado de ser un desconocido a ser reconocido como uno de los intérpretes británicos más sobresalientes. Estudió en LAMDA, una de las escuelas de interpretación más prestigiosas del Reino Unido, y desde entonces ha combinado éxitos en teatro, cine y televisión. Sherlock, Star Trek, El Hobbit…

Pero cuando se le pregunta dónde está la raíz de su éxito, la respuesta es sorprendente: El año que pasó cerca de Darjeeling (India) enseñando inglés a los monjes de un monasterio budista tibetano, un año antes de entrar en la universidad.

“Siempre me había fascinado la idea de meditación y lo que significaba”, explica a Dominic Wells, de la revista budista Lion’s Roar. “En la India estuve de retiro con un lama, unos cuantos días para aclarar y purificar la mente, junto con una docena más de personas. Fue increíble, y después de salir de allí estuve dos semanas como flotando. Cuando has estado tan calmado y contemplativo, tu sentido de la atención se eleva y se concentra de forma más cristalina. Captas el detalle hasta el punto de tener que tomarte un respiro. Fue impresionante”.

Otros extractos de la entrevista:

-“La calma es una parte esencial de la interpretación, así que ya tenía esa concentración desde el principio. La calma mental es un punto muy, muy difícil de encontrar, sobre todo en medio de todo el jaleo del mundo de lucecitas y flashes de la tecnología moderna”.

-“Sherlock Holmes es un personaje interesante. Es alguien que tiene mucho de qué deshacerse, siempre tiene formas de evadirse, como entregándose a su violín. Una de esas formas es ser un maleducado con la gente, mandando callar a todo el mundo. Pienso que hay un paralelismo real. Como actor, tienes que ser capaz de hacer callar las distracciones. Yo he tenido algún momento de pasarlo fatal, como en el estreno para la prensa de una obra de teatro en la que sonó un teléfono entre el público durante cinco minutos. ¡Me distrajo muchísimo!”

Cumberbatch habla sin parar y de forma muy expresiva, y reconoce que aunque se toma muy en serio muy trabajo, no se toma demasiado en serio a sí mismo: Los monjes tibetanos le enseñaron que hablar en serio no significa ser aburrido, ya sea sobre tu trabajo o sobre espiritualidad, y que el sentido del humor es necesario en nuestra vida.

“Eran gente increíblemente cálida, inteligente y divertida”, recuerda con una sonrisa. “Era muy difícil hacerles aprender inglés, pero me enseñaron mucho más de lo que yo jamás hubiera podido enseñarles a ellos. Me enseñaron la sencillez de la naturaleza humana, pero también la humanidad, y el sentido del ridículo que necesitas para vivir una vida espiritual plena. Hubo una vez que dos perros estaban montándose en el jardín, y había muchas risas: “¡Señor, señor, rápido, venga, señor, rápido!” Allí estaban esos perros enganchados, que parecían ese animal de dos cabezas de Doctor Doolittle, y los monjes tirados en el suelo partiéndose de risa. “¡Momento Kodak, señor, momento Kodak!” ¡Qué bueno!”

Años después vivió una experiencia que le acercaría aún más a la espiritualidad. Cuando rodaba una serie para la BBC en Sudáfrica en 2005, el coche en el que viajaba junto a unos amigos fue rodeado por seis hombres armados. Le ataron las manos y le encerraron en el maletero sin saber dónde le llebaban. Cuando el vehículo se detuvo le hicieron bajar a rastras y le ordenaron ponerse de rodillas junto a sus amigos con la cabeza cubierta por un edredón. Estaba totalmente seguro de que los matarían a todos y no se le ocurrió nada mejor que hablar a los delincuentes, diciendo que si los mataban no tendrían más que problemas por no saber qué hacer con un actor inglés muerto. Debió de ser la mejor interpretación de su vida, porque los secuestradores decidieron largarse dejándolos allí. A pesar del suceso, en lugar de dejarse llevar por el miedo y sentirse traumatizado, decidió observarlo como un simple incidente pasajero. “Quería ser parte de la gente, no temerla”.

Tal vez fuese aquello lo que le llevó a implicarse en ayudar a los refugiados sirios. Después de que una periodista le invitarse a apoyar la causa, sorprendió al público que asistía a una obra de Shakespeare que interpretaba en Londres pasando literalmente la gorra para recaudar fondos. Para cuando terminó la temporada, había enviado un cuarto de millón de dólares a los refugiados.

benedict1-430x600Cuando se le pregunta si lo hubiese hecho de no haber pasado aquella temporada con los monjes tibetanos y haber tenido aquella experiencia cercana a la muerte, contesta que no quiere hablar demasiado sobre sus creencias espirituales personales, pero se muestra contento al confirmar que se considera budista. “Por lo menos filosóficamente”. Recientemente volvió al Himalaya, rodando escenas en Nepal. Según explicó al Wall Street Journal, estaba entusiasmado por la dimensión espiritual de su nueva película, “y es un aspecto enorme de mi vida, desde luego. Hago mucha meditación”.

Durante su estancia en Kathmandú aprovechó la ocasión para solicitar una audiencia con Dilgo Khyentse Yangsi Rimpoché (en la foto), con quien mantuvo una larga conversación sobre filosofía y práctica budistas, además de hacerle entrega de una kata y hacerse algunas fotos juntos.

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