La meditación se abre paso en los colegios occidentales

2140Es miércoles por la mañana y los niños de cinco años del Colegio de Primaria San Juan Bautista, en Brighton (Inglaterra), charlan haciendo ruido en sus pupitres. Suena una campanilla y el jaleo se detiene. Treinta niños cierran los ojos y llevándose una mano al pecho, respiran, dentro y fuera, lentamente. Es como si los hubiesen hipnotizado.“Si la mente se distrae por ahí, fijaos adónde va”, dice Kerstin Andlaw con voz suave. “Entonces, volvéis a llevar vuestra atención a la respiración”.

Están haciendo meditación, una forma de hacerles parar, relajarse, y “ser”. Clases como ésta solían estar restringidas a los colegios privados, pero este año se practica meditación en más centros públicos que independientes, tanto en primaria como en secundaria. Según la ONG Mindfulness in Schools Project, ya hay 1.350 profesores recibiendo formación sobre meditación este año en el Reino Unido, el doble que el año anterior, desde los apenas noventa de 2011. En todo el país ya hay más de 4.000 profesores cualificados.

“¿Dónde ha ido vuestra mente?”, pregunta Andlaw. Angel pensaba en que su madre tenía que ir hoy al hospital para operarse. José estaba pendiente de la fiesta de cumpleaños de su hermana, el fin de semana que viene. Daniel pensaba en el almuerzo.

“¿Habéis podido dejar esos pensamientos y volver a la respiración?”, pregunta la profesora, a lo que todos asienten con la cabeza, llenos de seguridad.

Cada clase incluye ejercicios de respiración, debate sobre meditación y ejercicios sencillos de estiramiento. “Es una práctica que ayuda a los niños a autocontrolarse, a estar más tranquilos y a animarse cuando se sienten mal”, dice Andlaw. En Estados Unidos, algunos institutos problemáticos han cambiado quedarse castigado en la oficina del director por una sesión de meditación. La estadística de agresiones durante el recreo se ha venido abajo al tiempo que los chicos están sacando mejores notas, pero Richard Burnett, co-fundador de la ONG británica, tiene dudas sobre el modelo americano, especialmente porque se recurre a la meditación para “corregir” malos comportamientos, en lugar de considerarla una práctica en sí misma: “Si lo tomas como otra forma más de fomentar la cultura de la recompensa, no hace más que añadir presión sobre los niños”, asegura.

Aunque nadie duda que el estrés es un problema de salud mental muy importante en nuestro mundo hiperconectado, los niños y sobre todo los adolescentes son especialmente vulnerables. ¿Eso hace que la meditación en las escuelas sea especialmente relevante? El doctor Richard Graham, psiquiatra del hospital de Nightingale de Londres, piensa que sí. Este año ha visto un incremento en los jóvenes que buscan tratamiento por adicción a la tecnología, especialmente a las apps de juegos: “Los jóvenes viven en un mundo de distracciones, donde no perderse nada se ha convertido en la norma. Bregan con estar a muchas cosas a la vez”, dice.

1381Graham piensa que hacer meditación tiene un gran valor en las escuelas porque en su núcleo consiste en promover el bienestar y la autoayuda.

La [moderna] industria de la meditación espera que los resultados de un nuevo proyecto de investigación del Centro de Atención Plena de Oxford silencie a todos los detractores. Este estudio se centrará en los beneficios para la salud mental de la meditación tomando como referencia a seis mil niños a lo largo de los próximos seis años.

“Desde luego, no va a demostrar que la meditación sea la solución definitiva para la ansiedad infantil, pero sí nos permitirá saber qué está funcionando y qué no”, dice Burnett. El gobierno británico también está pendiente de la investigación. En la actualidad, las escuelas que quieran ofrecer clases de meditación pueden hacerlo, pero deben correr ellas mismas con los gastos.

Según el director de la organización de investigación Mindfulness Initiative, Jamie Bristow, el problema está en que los colegios con menos presupuesto tenderán a quedarse excluidos: “Estos centros, que sobre todo se tienen que enfrentar a problemas de comportamiento y altos niveles de estrés y absentismo, son precisamente los que más se podrían beneficiar de algo así, pero parece que son los que menos posibilidad tienen de llevarlo a cabo, por falta de medios”.

Por su parte, Carmel Hughes, tutora del San Juan Bautista, decidió introducir la meditación después de conocer los casos de éxito de otros colegas. Su colegio dista mucho de ser un colegio para ricos, pero piensa que 1.600 libras (unos 1785 euros) por un curso de cuatro meses es un dinero bien empleado: “Los niños están deseando hacerlo porque es algo diferente. Es una clase donde se les anima a pensar por sí mismos”, dice.

Al terminar la clase de quince minutos, los niños de cinco años vuelven a levantar la voz en sus pupitres mientras la profesora prepara la siguiente lección. Aprovecho el momento para preguntarle a Reece, de nueve años, qué piensa él sobre hacer meditación. Lo piensa durante un momento, se inclina hacia delante y me confiesa susurrando: “Me gusta la meditación sobre la respiración. Me ayuda a dormirme otra vez cuando tengo pesadillas”.

Fuente: The Guardian. Traducción de Carlos J. de Pedro para Sangha Virtual.

 

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