Entrevista con Dilgo Khyentse Rimpoché

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Por James y Carol George. Centro de Meditación Karme Chöling, Vermont (EEUU). Mayo de 1987. Las imágenes fueron realizadas por Matthieu Ricard durante la entrevista. Traducción de Carlos J. de Pedro para Sangha Virtual, 2016.

Pregunta: Supongo que incluso para empezar una entrevista como esta, necesitamos una buena motivación…

Dilgo Khyentse Rimpoché: ¡Sí! Hasta para una entrevista la actitud correcta es muy importante, sobre todo para cualquier cosa relacionada con el entrenamiento espiritual. Por ejemplo, cuando mostramos nuestros respetos a una estatua de Buda o nos encontramos con un maestro espiritual de realizaciones muy altas, la motivación es muy importante. La calidad de nuestra actitud puede marcar totalmente la diferencia en la práctica espiritual. En esencia, una motivación perfecta es recibir al maestro, recibir sus enseñanzas, y ponerlas en práctica para perfeccionarse uno mismo en vistas a beneficiar a todos los seres sintientes.

P: En Occidente nos estamos empezando a dar cuenta de que a pesar de nuestra tecnología impresionante, a nivel privado vivimos en una tierra yerma. ¿Cómo nos ves tú? ¿Qué hemos hecho mal y, desde tu punto de vista, qué necesitamos más?

DKR: Parece que es muy importante que todos nosotros busquemos la paz y la libertad últimas. Si estamos todo el tiempo sintiéndonos molestos y perdiendo nuestra paz y libertad interiores, ¿qué clase de felicidad nos queda entonces?

P: ¿Cómo podemos empezar a trabajar en esa transformación?

DKR: Si tenemos que elegir entre los placeres externos, la comodidad y la paz, o la libertad interior y la felicidad definitiva, deberíamos elegir la paz interior. Si podemos encontrar eso dentro nuestro, entonces el mundo exterior puede arreglárselas solito. Incluso si tenemos una vida confortable y agradable a nivel externo, si nuestra paz interior está bloqueada o interrumpida, no somos capaces de disfrutar todo lo que tenemos en esa vida externa. Para hacer esa transformación, nos encontramos con que si sólo pensamos en nosotros mismos y nos aferramos a las cosas, considerando que nosotros y nuestra felicidad son lo más importante, es ese ego y sus apegos lo que estorba tanto a la felicidad externa como a la felicidad interna.

Incluso cuando tenemos una vida externa bien organizada, puede ser muy difícil encontrar la felicidad interior porque nunca estamos satisfechos y así será mientras no cortemos los apegos del ego. No tiene fin; quiere más y más; sin ningún límite. El ego es insaciable. Así que me parece necesario trabajar en eso. Liberarnos del ego con la ayuda de las enseñanzas, sobre todo las enseñanzas de Buda sobre este asunto, porque en ellas encontraremos toda clase de formas de desarrollar la paz tanto interior como exterior. Por supuesto la importante es la interior, no sólo para esta vida sino para las que tenemos por delante, y no sólo para nosotros mismos sino también para los demás.

P: El budismo tibetano fue creado para gente muy diferente a la que vive actualmente en Occidente. Me interesa saber tu opinión sobre el futuro del budismo en Norteamérica y los principales obstáculos que los occidentales podemos experimentar al recibirlo.

dilgo_khyentse_rinpoche__15_of_39_DKR: Las enseñanzas de Buda no son sólo para obtener un resultado inmediato, sino para trabajarlas en lo que podría durar muchas vidas de aquí en adelante. El principal obstáculo de Oriente y en Occidente también, es que si nos fijamos en nuestros hábitos relacionados con las distintas emociones negativas y positivas, vemos que habitualmente las negativas son mucho más fuertes, y que nos distraen. Así que nos fijamos mucho en las emociones negativas, agarrándolas bien fuerte, y sobre todo en Occidente, eso distrae muchísimo.

Podemos tener cierto interés o deseo de practicar, pero en Occidente no llega a verse realmente la importancia de ese entrenamiento ni cómo las enseñanzas nos ayudarían a progresar hasta encontrar una felicidad, una paz y una liberación definitivas. Pero si tenemos un fuerte sentido de cuál debería ser nuestra principal intención, y si hacemos esfuerzos con diligencia, podemos tener el resultado en esta misma vida.

Mira las vidas de Milarepa y de los principales discípulos de Gurú Padmasambhava, los grandes maestros clásicos. Podían poner casi el cien por cien de su energía en el entrenamiento espiritual y a lo largo de sus vidas realmente pudieron ver la calidad y los beneficios de los frutos de ese entrenamiento. ¿Pero a nosotros qué nos pasa? Incluso cuando nos interesa e intentamos practicar, es raro que los estudiantes pongan ni un veinte por ciento de su energía en la práctica. Sus distracciones y sus hábitos son mucho más fuertes que su diligencia.

Esto no sólo afecta a los occidentales, sino también a los asiáticos. Lo que pasa es que aquí en Occidente hay muchas distracciones, e incluso cuando hay interés, la calidad y la intensidad de la práctica se resiente, y no ponemos toda la energía en ello. E incluso antes de empezar, ya tenemos una idea de qué resultado esperamos obtener, y eso también lo malogra todo. Una expectativa fuerte sin una diligencia fuerte es, me parece a mí, un obstáculo capital, y al mismo tiempo un gran peligro para el Budadharma. Por supuesto, las enseñanzas de todas las tradiciones seguirán ahí, más o menos accesibles, pero las más profundas, las transmisiones directas, prácticamente podrían perderse.

Vivimos en una época muy difícil, y será más difícil todavía encontrar maestros profundos y tener contacto con esas enseñanzas. Su Santidad el Dalai Lama y otros grandes maestros tibetanos han estado empleándose a fondo, en la medida de sus posibilidades, pero aunque el aspecto exterior de las enseñanzas vaya a prevalecer más o menos porque hay muchos lamas jóvenes, la transmisión que depende de realizaciones internas dará más problemas y habrá más dificultades, y la mayoría se perderá. Así que el mayor obstáculo, según yo lo veo, es que se persiguen demasiadas expectativas sin la suficiente diligencia y en un entorno lleno de distracciones.

P: ¿Osea que los problemas en el camino no son tan diferentes en América de los que tú experimentas con tu propio pueblo?

DKR: Hay obstáculos e impedimentos en el camino que encontramos en general en Oriente igual que en Occidente. Pero en Tíbet teníamos un entrenamiento que llevaba muchos siglos establecido; un entrenamiento que se ha preservado de forma muy intensiva, para que incluso existiendo obstáculos, el interés y el deseo de llevarlo acabo es tan fuerte que de una forma u otra los estudiantes consigan hacerlo, y hasta darse cuenta de que los obstáculos pueden servir como apoyo para el progreso.

En Occidente encontramos obstáculos parecidos que entorpecen el camino, y seguro que más distracciones que en nuestra región del Tíbet. La gente sabe que debe hacerse a la idea de que habrá obstáculos, pero aquí se involucran tanto en ellos que les resulta muy difícil superarlos. Así que hay diferencias en cuanto a la intensidad del problema.

dilgo_khyentse_rinpoche__16_of_39_P: Dadas esas circunstancias, ¿te parece que es necesario hacer adaptaciones para transmitir el Vajrayana a América? Sé que Trungpa Rimpoché tuvo que bregar con esa cuestión todo el tiempo que pasó aquí… (Nota: Dilgo Khyentse Rimpoché se encontraba en Vermont precisamente para dirigir el funeral de Trungpa Rimpoché, que acababa de morir. En la foto, durante la ceremonia de incineración).

DKR: Sí, la adaptación es necesaria.

P: Ciertamente el trabajo de Trungpa Rimpoché en Estados Unidos fue muy complicado. Ya que tú eras uno de sus maestros principales, me interesaría saber cómo ves la forma en que llevó a cabo su misión aquí. Algunas de sus acciones han sido juzgadas negativamente,  a pesar de haber transformado decenas de miles de vidas, especialmente gente joven. ¿Cómo podemos nosotros entender a un maestro así y su comportamiento más bien provocativo?

DKR: La forma que tuvo de intentar acercarse a los estudiantes occidentales muestra que tenía conocimiento del interior de la gente y de la mejor forma de comunicarse con ellos de forma directa a pesar de todos esos obstáculos. Seguir adelante con lo que él empezó será posible si hay seres como él, con ese conocimiento interior y al mismo tiempo la habilidad de comunicarse con la gente. Entonces debería ser posible beneficiar a los seres de la mejor manera. Pero es difícil encontrar seres así.

P: Has oficiado su cremación hace diez días y compusiste un poema pidiéndole volver pronto. De todos modos enseñas, según lo entiendo, que no hay yo. ¿Qué hay ahí que pueda volver, ya sea como un Rimpoché o tulku, o en el caso de los seres ordinarios que renacen? ¿Cuál es esa naturaleza del ser que puede volver?

DKR: No ha habido ni habrá ningún “yo” o entidad sustancial que se apega o que se aferra a una cosa tras otra. Pero si tuvieras que preguntarme, “Bueno, entonces, ¿qué es eso que se está manifestando?” yo te diría que la naturaleza de la vacuidad (suñata) manifiesta la gran compasión, igual que el sol manifiesta luz. Se desarrolla por sí misma: No hay sujeto ni objeto. Por compasión, esos seres iluminados y maestros se manifiestan en respuesta a las necesidades de los seres que ya han establecido, o van a tener, conexiones con ellos. Por ejemplo, Su Santidad el Karmapa es un ser iluminado desde el primer Karmapa, así que ya no necesita volver. Vuelve por compasión, en respuesta a las necesidades de los seres que tienen o tendrán conexión con él; en beneficio de ellos.

P: Pero, en cuanto a la auténtica naturaleza del yo, la experiencia de la consciencia de uno mismo, especialmente en los momentos en que estoy más o menos vacío de pensamientos e intento unificar cuerpo, palabra y mente tal y como has enseñado, parece haber algo ahí, detrás de todo eso, que es una entidad, que no es siempre cambiante. Lógicamente una doctrina de impermanencia significa que no puede existir un yo, pero ¿eso no se contradice a veces con nuestra propia experiencia?

DKR: Sí. Hay un estado más allá de cualquier concepto o pensamiento; que es inconcebible. Su naturaleza es la vacuidad y su expresión es la compasión, y cuando la gran compasión se manifiesta en respuesta a las necesidades de los seres, hay -a un nivel relativo- cambio e impermanencia. Pero hay un estado más allá de la idea misma de cambio o permanencia. Si pudiéramos alcanzar ese nivel, en ese estado encontraríamos un “ser” muy diferente a la idea que tenemos ahora de, digamos, el alma. La verdad absoluta está totalmente más allá de cualquier concepto o elaboración, como existir o no existir, permanencia o impermanencia, y demás.

Así pues, en cierto modo, podríamos hablar de una “Gran Permanencia” como metáfora para referirnos a la inmutabilidad de la verdad absoluta, pero esto no debería entenderse ni mucho menos como una entidad permanente que pudiera etiquetarse como “ser” o “atman”, porque eso volvería a ser otra vez caer en las limitaciones. Es innecesario postular la existencia de un “ser” dado que la naturaleza absoluta está más allá de los conceptos. Los conceptos y las visiones limitantes, como el eternalismo y el nihilismo, son la raíz misma de los engaños.

P: Entonces, ¿el sentido de la práctica es conectar con ese nivel más allá de los conceptos?

DKR: Sí.

P: Me parece a mí que ese enfoque se asemeja mucho al de la física moderna en Occidente, según la cual hay energía, espacio, y poco más. La mayoría es vacío. 

DKR: Sí, se parece mucho. La visión budista también dice que cuando uno intenta hacer un seguimiento de los fenómenos hasta dar con átomos independientes, verdaderamente existentes e indivisibles, dichas entidades no se encuentran.

P: También me gustaría preguntar sobre el sufrimiento, porque una de las principales motivaciones que hay para involucrarse en este camino, con todas las rigurosas prácticas que se requieren, es liberarnos del sufrimiento. Y aun así, yo me pregunto si los seres superiores no sufren de forma más intensa, de una manera consciente…

DKR: Es importante conocer la naturaleza del sufrimiento del Samsara; pero conocer la naturaleza del sufrimiento no es suficiente. Hay diferencias entre los seres ordinarios y aquellos que están en el camino. Éstos pueden conocer, de forma simultánea, el sufrimiento y el vacío de sufrimiento que es el estado de sabiduría. Va más allá, totalmente más allá del sufrimiento en un sentido ordinario, e incluye la compasión, que es por sí misma más poderosa que el sufrimiento.

Así pues, hay una gran diferencia entre aquellos que sufren de forma pasiva, sin compasión, y quienes experimentan al mismo tiempo compasión nacida de la sabiduría.


largeEntrevista de James y Carol George. Estados Unidos, 1987.
James George fue embajador canadiense en la India, activista político, ecologista e incansable investigador espiritual. Ha mantenido encuentros con otros grandes lamas tibetanos, el filósofo Krishnamurti, etc.

 

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