Budismo en pocas palabras

Antes que nada…

pn0250-tibetan-buddhist-malas-1DATOS FUNDAMENTALES

Cuando uno se interesa por alguna religión, lo primero que nos preguntamos es: ¿En qué creen? En nuestra cultura ya estamos familiarizados con el cristianismo, por ejemplo. Incluso cuando no tienes interés en practicar budismo, es posible que te preguntes de qué va todo esto de forma simple y rápida. Vamos a verlo:

  • Las cosas (objetos materiales, situaciones, estados, experiencias, sucesos, sistemas a cualquier nivel imaginable…) existen, pero no por sí mismas, de forma espontánea, automática, milagrosa ni mágica, sino porque hay 1) causas que actúan como semilla potencial y 2) condiciones o circunstancias que hacen que ese potencial madure y se manifieste.
  • El budismo es escéptico. No tenemos “fe”. Cuando en budismo se habla de tener fe, nos referimos a confiar en la veracidad de las enseñanzas. Por medio del  estudio y la práctica se desarrolla la sabiduría necesaria para comprender esas cosas que nos resultan extrañas al principio. Esto puede compararse al niño que al principio no conoce los números, después hace cálculos elementales y finalmente es capaz de realizar operaciones matemáticas complejas: Al principio es imprescindible que deposite confianza en su profesor y de forma gradual lo irá comprendiendo por sí mismo. No aceptamos la doctrina como un dogma, aceptándolo sin más sólo porque lo dijera Buda, o nos resulte lógico, o nos suene bonito. Esto se aplica a cualquier cosa, no sólo a las enseñanzas de Buda. Lo importante es conocer la auténtica realidad de las cosa.
  • No contemplamos la existencia de Dios como ser supremo y creador.  Técnicamente, se puede decir que somos ateos.
  • Buda no es un dios. Era un ser corriente que eliminó de su propia mente todas las causas de sufrimiento y decidió compartir esa sabiduría para beneficiar a los demás. La razón de ser del budismo es eliminar esos sufrimientos, de forma gradual, hasta alcanzar esa liberación total y definitiva, tanto para nosotros como para todos los seres.
  • Consideramos que los seres humanos somos especiales porque tenemos la capacidad valiosísima de utilizar nuestro intelecto para observar, aprender, mejorar, etc. mientras que otros seres no pueden, y eso hace que la Iluminación sólo sea posible accediendo desde la forma humana. Esa es la única diferencia. Cuando hablamos de que todos los seres desean ser felices, no sufrir, fomentamos la paciencia o la compasión por los demás, etc. nos referimos a la totalidad de los seres, sin diferencia.
  • Como seres humanos, tenemos un cuerpo físico burdo (órganos, huesos, sangre, etc), un cuerpo sutil (energías o vientos que lo recorren), una mente burda (pensamientos, diálogo interno, percepción sensorial, colaboración con el cerebro, etc) y una mente sutil (que como seres ordinarios no solemos percibir debido a que está contaminada por ignorancia, orgullo, envidia, enfado, etc). No creemos en el “alma” ni en el “espíritu”.
  • No tenemos divinidades. En realidad las imágenes, estatuas, etc. tan habituales en budismo tibetano suelen representar a seres reales que ya han alcanzado distintos niveles de iluminación (Nagarjuna, Padmasambhava, Chenrezig, el propio Buda…) o bien simbolizan aspectos específicos de la mente iluminada (Tara, Manjushri, Mahakala…) Podemos sentir más o menos devoción por algunos de ellos, pero en ningún momento se les rinde culto o adoración.
  • Los ofrecimientos son una parte del método para adiestrar nuestra mente y generar condiciones favorables (acumular mérito, generar karma positivo). No hacemos sacrificios, pedimos favores ni hacemos promesas, al estilo católico.
  • No creemos en el pecado ni en el castigo, sino en el karma: Si empleamos mente, palabra y cuerpo de forma positiva o negativa, experimentaremos resultados positivos o negativos. Si en un momento dado se toman decisiones estrictas (por ejemplo, alguien tiene un comportamiento inaceptable en un monasterio) es por razones prácticas, no como castigo, condena o represalia.
  • El potencial kármico es lo que nos hace volver a nacer tras pasar por el proceso de muerte. Esto ha sido así desde tiempo sin principio para la totalidad de los seres.
  • Los seres sintientes -es decir, todos los seres vivos que tienen mente propia y por tanto son susceptibles de experimentar sufrimiento- habitan el Samsara. El Samsara se compone de seis “reinos”, que de mayor a menor sufrimiento, son: Infiernos, el reino de los espíritus hambrientos, el reino animal, el reino humano, semi-dioses y dioses de larga vida (de nuevo, no confundir estos seres con divinidades al estilo cristiano o hindú. Es sólo una denominación). Alcanzar el Nirvana significa no crear más causas potenciales para volver a renacer. Cuando alguien que ha alcanzado el Nirvana muere, entra en Parinirvana y sale del Samsara definitivamente.
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    Estatua de Maitreya

    Desde tiempo sin principio han existido una cantidad inconmensurable de budas, se dice que mil de ellos por cada eón. Actualmente acabamos de empezar el llamado “eón afortunado”, del que Buda Sakyamuni -el Buda histórico- es el cuarto. Existen muchas profecías sobre el próximo: Eventualmente, todas las enseñanzas del Sakyamuni ya no existirán, el budismo será algo totalmente desconocido, se vivirá una época de gran degeneración humana y nuestra longevidad será de tan sólo diez años. En ese momento aparecerá el Buda Maitreya. Maitreya ya es conocido, pues aparece en muchos sutras (discursos del buda actual) y actualmente se encuentra completando los distintos estadios mentales como bodisatva, es decir, como aspirante a Buda en beneficio de todos los seres. Una vez Maitreya alcance el Nirvana completo, su vida volverá a ser como la de todos los budas anteriores: Nacerá como príncipe, se casará, renunciará a su vida mundana, alcanzará la Iluminación en Bodhgaya, ofrecerá nuevos discursos, subirá a dar enseñanzas en el Reino de Tushita, etc. El propio Maitreya en persona explicó todo esto en presencia del Buda Sakyamuni. Esa es la razón por la que, a pesar de que todavía es un bodisatva y falta mucho para su Iluminación, ya se le representa en su forma de Buda


Después de conocer esos conceptos básicos, ahora sí, veamos qué es el budismo.

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En la sección anterior ya vimos quién era Buda. Lo que conocemos como budismo empezó cuando el Buda se reunió en el Parque de los Ciervos, cerca de Benarés, con los cinco ascetas con los que había meditado recientemente. Les explicó la experiencia que había tenido y les ofreció su primera enseñanza, considerada el pilar fundamental de su doctrina y “primer giro de la rueda del Dharma”:

Las Cuatro Nobles Verdades

  1. El sufrimiento existe.
  2. El sufrimiento existe porque hay causas que lo hacen posible y condiciones que permiten que se manifieste.
  3. El sufrimiento puede ser extinguido.
  4. El sufrimiento es extinguido recorriendo el Noble Óctuple Sendero.

El Noble Óctuple Sendero consiste en:

  1. Comprensión correcta: Entender que las acciones tienen consecuencias (ley del karma) y por tanto debemos tenerlo en cuenta para evitar crear causas de sufrimiento.
  2. Motivación correcta: Por un lado, comprender que los asuntos mundanos nos pueden proporcionar placer y bienestar, pero no una felicidad auténtica y definitiva. Por otro, mantener una mente serena, alejada de la mala intención o la negatividad.
  3. Habla correcta: No mentir, no insultar o criticar, expresarse con propiedad, de forma agradable y sin palabras desagradables. No perder el tiempo con conversaciones frívolas o charlatanería.
  4. Acción correcta: Desenvolverse de forma agradable, mostrando buenos modales, abandonando acciones como matar animales, coger sin permiso algo que no te pertenece, mantener relaciones sexuales inadecuadas, etc.
  5. Medio de vida correcto: No ganarse el sustento en trabajos que supongan dañar a otros seres, como carnicero, venta de armas, venta de bebidas alcohólicas, comerciar con esclavos, proxenetismo, etc. Esto también incluye ganarse la vida robando, estafando, presionando a otros, prácticas de corrupción, etc.
  6. Esfuerzo correcto: Se refiere a mantener una actitud diligente, la mente alerta ante lo que son pensamientos positivos (que generarán un karma positivo) y lo que son pensamientos negativos (que generarán un karma negativo y por tanto, sufrimiento). Esto incluye cuatro actitudes mentales: Que lo negativo no surja, que lo negativo que ya ha surgido sea abandonado, que lo positivo aparezca, y que lo positivo que ya ha aparecido se mantenga y crezca.
  7. Atención correcta: Mantener la mente “aquí y ahora”, observando los sucesos tanto mentales como físicos, identificando los pensamientos que surgen, contemplando de forma consciente lo que hacemos con nuestro cuerpo, no dejar la mente abstraerse en distracciones, etc.
  8. Concentración correcta: Se refiere a las distintas absorciones o niveles de la meditación, como distanciarse de las percepciones de los cinco sentidos, relajación mental, interrumpir el diálogo interno, aparición de la contemplación pura, abandono de placer y dolor, etc.

Como podrás ver, los dos primeros aspectos corresponden con la sabiduría; tercero, cuarto y quinto con la ética; y los tres últimos con el entrenamiento mental.

Las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Óctuple Sendero son el pilar fundamental. La totalidad de las enseñanzas y prácticas que observa cualquier practicante budista del mundo, da igual su tradición, están basadas en esta primera enseñanza de Buda.

Poco después de la muerte del Buda se celebró un concilio en el que dos de sus principales discípulos, Ananda y Mahakasyapa, que destacaban por gozar de una memoria extraordinariamente precisa, recitaron la totalidad de las enseñanzas. Se clasificaron en las llamadas “tres cestas”: Los Sutras, que son los discursos literales tal cual los pronunció el Buda; el Vinaya, que es el código de disciplina de los monjes; y se cree que también en este momento se expuso el Abidharma, un compendio de comentarios detallados sobre diversos aspectos filosóficos expuestos en los sutras. Poco antes del Parinirvana el Buda explicó a la Sangha (la comunidad monástica) que tal vez no fuese tan importante respetar los votos secundarios y que podían atenerse únicamente a los compromisos principales del Vinaya. Pero como no llegó a quedar claro cuáles se consideraban principales o secundarios, durante este concilio la Sangha decidió mantener la totalidad de los votos.

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Monjes occidentales en el Monasterio de Nalanda (Francia).

Por supuesto, uno puede ser budista laico o monje ordenado. Por alguna razón mucha gente piensa que para ser budista hay que raparse la cabeza y vestirse de color azafrán, pero es un malentendido. Después de un tiempo como budista laico -se requiere un mínimo de tres años desde la toma de refugio-, si sientes que tu compromiso es el suficiente, puedes prepararte para solicitar la ordenación, pero no tienes por qué, faltaría más.

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