Votos y compromisos

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Como hemos visto, hacerse budista -y seguir siéndolo- requiere una profunda honestidad interior y no hacer las cosas por obligación, a desgana por agradar a otra persona, o porque nos parezca bonito o atractivo.

Así pues, los votos no deberían entenderse como obligaciones ni mandamientos, sino como preceptos. Es decir: Tomas un voto y lo mantienes porque realmente comprendes que para practicar con propiedad es importante hacerlo sobre una ética personal básica. Si adoptas un compromiso y lo incumples, sabes que el resultado no será un castigo, sino las consecuencias mismas de no hacerlo.

Por ejemplo, si tomas el voto de no mentir pero después mientes no vendrá nadie a regañarte ni ponerte una multa, pero tú mismo sabrás que no está bien y que estás generando karma negativo, es decir, estarás dejando caer la semilla para que aparezcan sufrimientos futuros, empezando por obstáculos en tu propio progreso. No sólo eso: La falta será especialmente grave porque te has comprometido expresamente a respetar esos preceptos. Eso significa que si tomas el voto de no matar y después matas, el karma negativo generado será mucho más pesado (grave) que si lo hace alguien que no tuviese el compromiso.

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Breve historia de los votos

Al principio, los seguidores del Buda no tenían ningún código ni protocolo en particular. Según pasaban los años y se iban presentando distintas situaciones, anécdotas, problemas o necesidades, el Sakyamuni fue estableciendo las distintas normas, que en conjunto son conocidas como Pratimoksha y están presentadas en el Vinaya, una de las “tres cestas”.

Tal y como ocurrió con las distintas tradiciones, aparecieron casi desde el principio distintos matices o enfoques filosóficos, así que las distintas grandes ramas del budismo pueden presentar algunas variaciones. El budismo tibetano se rige según la antigua escuela Mulasarvastivada. Antes de morir el Buda, dijo a los monjes que tal vez no fuese necesario atenerse a los votos secundarios y que seguir los votos raíz sería suficiente; sin embargo, no llegó a especificar cuáles eran unos y otros. Tras el Parinirvana se celebró un concilio en el que, ante la duda, todos los monjes decidieron seguir todos los votos sin distinción.

En total el Pratimoksha queda así:

-Personas laicas: 5 votos.
-Monjes y monjas novicios/as: 36 votos.
-Monjes con ordenación completa: 253.
-Monjas con ordenación completa: 364.

También existen los votos de bodisatva y los votos tántricos, pero aparecieron posteriormente y no forman parte del Pratimoksha. Como futuro budista o budista principiante, de momento sólo puedes / debes atenerte a los cinco votos laico. Si sigues practicando budismo tibetano, con el tiempo lo más probable es que tomes también votos tántricos y de forma voluntaria tal vez quieras tomar los de bodisatva, pero eso ya es otra historia.

200603131142254425Los compromisos del budista tibetano laico

Cuando decides ser budista y tomas refugio en las Tres Joyas (Buda, Dharma y Sangha), tomas el compromiso de observar cinco votos o silas.

Todos los votos son importantes, pero debemos comprender que estos cinco son los básicos y fundamentales para cualquier persona que pretenda considerarse budista. Esto se refleja en el hecho de que otros votos pueden renovarse, purificarse mediante distintos medios, etc. mientras que estos no tienen excusa: Se toman hasta que uno alcance la Iluminación y cuando se violan, se violan definitivamente sin posibilidad de reestablecerse ni evitar sus consecuencias. Son los siguientes:

  1. No matar: Matar a otro ser humano es especialmente grave, pero se refiere a interrumpir la vida de cualquier ser sintiente, como matar animales o suicidarse.
  2. No robar: Se refiere a tomar como propia cualquier cosa que no nos hayan ofrecido.
  3. No mentir: No sólo decir mentiras directamente, sino faltar a la verdad en general, manipular las palabras, exagerar con mala intención, etc.
  4. No tener una sexualidad inapropiada: Esto ha sufrido variaciones según las distintas épocas y culturas, pero hay aspectos que todos podemos entender como inapropiados: Violar a alguien, tener sexo con la pareja de otra persona, con niños, animales, y en general cualquier tipo de sexualidad que conlleve el sufrimiento de otro y/o suponga una distracción para nuestra práctica espiritual.
  5. No consumir intoxicantes: Generalmente se menciona el alcohol, pero se refiere a cualquier tipo de sustancia que afecte a la serenidad de la mente y/o pueda degenerar la salud en general.

Hay distintos niveles de compromiso, como tomar un único voto o varios de ellos, pero es algo muy infrecuente y cuando tomas refugio suele darse por sentado que estás adoptando los cinco.

Hablar de votos, compromisos, preceptos… puede resultar intimidante y sentir que estamos obligados a cumplir obligaciones muy estrictas. Pero si te fijas, estamos hablando de cosas que cualquier persona debería poder respetar: No matar a nadie, no coger lo que no es tuyo, no decir mentiras, no satisfacer tus deseos sexuales a costa de otros, y no drogarte. Visto de esa forma, resulta que es un comportamiento humano de lo más lógico y es posible que lleves mucho tiempo manteniendo esos votos sin saberlo y sin esfuerzo alguno. Sin embargo, como budista no sólo se trata de respetarlos por lo que parece simple lógica, sino que estableces un compromiso sólido con ellos.

Cuando tienen cierta experiencia, algunos estudiantes deciden además abandonar cualquier tipo de actividad sexual. Para quienes desean comprometerse de forma más estricta pero sin llegar a ordenarse como monjes existe la posibilidad de tomar los Ocho Preceptos Mahayana.

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