Reliquias de Milarepa en Barcelona


Kuntse Rimpoché trae a nuestro país por primera vez las Reliquias de Milarepa. Son apenas cuatro piezas, pero muy potentes y valiosas. Esas reliquias estás normalmente guardadas en el Monasterio de Chuwar Gadhen Dophen Ling Tinchuli, en Katmandú (Nepal), donde reside Rimpoché.
El lunes 3 de julio a las 20h Kuntse Rimpoché hará una breve ceremonia de presentación de las Reliquias de Milarepa y, a continuación nos explicará su historia.

Un día antes, el domingo 2 de julio a las 12h de la mañana, Rimpoché dará una iniciación de Amitayus (Larga Vida). Las personas interesadas, deben comunicarlo a través del correo admin@casadeltibetbcn.org o llamar al teléfono 93 207 59 66.

Las Reliquias podrán apreciarse en nuestra sede entre el 2 y el 12 de julio, de 10 h a 13:30h y de 17 h a 21h.

PROGRAMA

Domingo 2 de julio 2017 a les 12 h

Iniciación de Amitayus (Larga Vida)

Entrada: 15 euros (10 euros socios)

Amitayus es el Buda de la Vida Infinita, el aspecto de larga vida del Buda Amitabha. Existen Amitayus con formas distintas, con varios brazos, varios colores, en solitario o con consorte, etc. Amitayus sostiene un recipiente para el agua, un jarrón o botella posado sobre las palmas de sus manos puestas una sobre otra. En él se guarda el néctar de la inmortalidad y de ahí también el sentido de su nombre, “el Buda de la vida eterna”. En el Sutra del Budha Amitayus se le presenta morando en la Tierra Pura de Sukhavati, y la descripción que de ella se hace es por sí misma transformadora. El color de su piel es a menudo de un tono rojo claro, a diferencia también del rojo oscuro con que se muestra la piel del Budha Amitabha.

Lunes 3 de julio a las 20 h

Ceremonia de inauguración de las Reliquias de Milarepa

Entrada: aportación voluntaria (donativo para el monasterio)

¡Estar en la presencia de las Reliquias de Milarepa es una gran suerte! Por primera vez en nuestro país, sólo con mirarlas se reciben muchas bendiciones.

Milarepa fue uno de los más famosos yoguis y poetas del Tíbet. Nació entre 1025 y 1052 cerca de la frontera con Nepal. Su padre fue un comerciante que estaba de viaje el día en que Milarepa nació. Cuando se enteró de la noticia, le puso por nombre Thopaga, “Delicioso al oído”. Después resultó que Milarepa poseía una hermosa voz y que durante toda su vida le gustó cantar. Tras la muerte de su padre, Milarepa, influenciado por su madre, practicó magia negra y causó la muerte a muchas personas. Más adelante, arrepentido, supo que la única manera de expurgar su mal karma era alcanzar la Iluminación en esa misma vida. Buscó un maestro para ayudarle y finalmente lo enviaron a Marpa, el famoso traductor que recién había vuelto de la India después de muchos años de estudiar allí.  

Después de muchas pruebas, expiados sus actos de hechicería, a los 44 años Milarepa fue finalmente iniciado por Marpa e hizo el voto solemne de meditar sin interrupción en una montaña remota hasta alcanzar la completa iluminación.

Después de esto, comenzó a aceptar discípulos y a enseñar por medio de sus famosas canciones. Tuvo muchos seguidores y benefactores.

Entre éstos, el más famoso fue el médico Gampopa, quien fundó la tradición monástica de la escuela kagyu. Milarepa enseñaba espontáneamente, de manera libre, respondiendo con canciones y versos a cualquiera que le solicitara una enseñanza.

Su biografía, escrita en el siglo XV, es fuente de inspiración para los budistas de hoy y sus Cien mil cantos son unas de las poesías religiosas más populares en el Tíbet.

Perseverancia

“Deberíamos ser siempre realistas al principio del camino, y entender que no va a ser cosa de experimentar resultados espontáneos, o de que nuestras sesiones de práctica vayan a mejorar día tras día. Habrá altibajos; la práctica podrá ir bien, pero mañana igual no.

Cuando reconocemos este hecho y seguimos practicando todos los días sin falta, no importa lo que pasó en la sesión anterior y sin mantener ninguna esperanza, expectativa ni miedo de lo que pueda pasar en la sesión siguiente, con el tiempo es seguro que surgirá un progreso duradero. Esto está asegurado y será fruto de la perseverancia.

No sólo empezamos a darnos cuenta de que hay más altos que bajos durante nuestras sesiones formales, sino que además empezaremos a experimentar otros signos de progreso que van penetrando en nuestra vida cotidiana, como que haya emociones positivas que surjan sin apenas esfuerzo, en lugar de emociones perturbadoras.

Cuanto más experimentemos estos signos, más inspirados estaremos para seguir adelante en el camino, y la vida del practicante será una auténtica alegría”.

-Chamtrul Rimpoché.