Los Ocho Preceptos Mahayana

108-0-8cm-wenge-prayer-beads-tibetan-buddhist-mala-buddha-bracelet-rosary-wooden-bangle-jewelry-1-268x268Como budistas, mantenemos los cinco votos del practicante laico: No matar, no robar, no mentir, no mantener una sexualidad inapropiada y no tomar intoxicantes. Algunos dan un paso adelante y deciden abandonar cualquier tipo de actividad sexual porque consideran que es un obstáculo para su práctica.

Pero eventualmente, sobre todo cuando ya llevamos años en esto, es posible encontrarnos en una situación confusa: Por un lado, somos conscientes de que nuestra devoción por el Buddhadharma es profunda y surge la vocación de dedicarnos más intensivamente a la práctica. Por otro lado, tenemos distintos motivos para no solicitar la ordenación monástica, ya sea porque existe algún impedimento, no nos sentimos preparados para dar el paso, o simplemente no tenemos intención de ser monjes.

Es entonces cuando el Dharma nos ofrece otra herramienta: Tomar los Ocho Preceptos Mahayana, que fueron expuestos por el Sakyamuni en el Anguttara Nikaya, diciendo:

“Mantener los preceptos es de mucho mayor beneficio que ofrecer inmensos ofrecimientos a tantos budas como existen en eones iguales en número a los granos de arena del río Ganges”.

El próximo Buda, Maitreya, también explicó que este compromiso actúa como causa para ser discípulo suyo en el futuro:

“Cualquier ser que siga los ocho preceptos escuchando el Dharma de Guru Sakyamuni renacerá como uno de aquellos que me rodearán”.

Tanto los sutras como otras enseñanzas Mahayana hablan sobre la importancia de mantener los Ocho Preceptos y de los muchísimos beneficios que supone, no sólo a largo plazo sino también en la actualidad. No en vano, si hemos tomado la determinación de atenernos a ellos es porque consideramos que nuestra práctica de Dharma se merece esa dedicación y esa seriedad: Si una persona que no es budista roba algo, sufrirá las consecuencias de haber robado, sean cuales fueren según el caso. Pero si nosotros tomamos un voto de no robar y robamos, estaremos mintiéndole a la cara al mismísimo Sakyamuni, dado que de él hemos tomado nuestros votos, con las consecuencias que algo así supone. Por el contrario, los beneficios de algo tan simple como decidir no cometer esas faltas son inconmensurables.

darkest_before_dawn_by_tpjerematic-d35rq2t-390x205Aspectos prácticos

Los Ocho Preceptos Mahayana se deben tomar siempre muy temprano por la mañana, justo cuando el cielo empieza a perder la oscuridad de la noche, y su vigencia es de un día completo. Es decir, desde el momento de la ceremonia los votos se mantendrán durante veinticuatro horas. Una vez pasado ese tiempo, los votos caducan. Aunque pueden tomarse cualquier día, está especialmente indicado hacerlo en momentos auspiciosos, como en luna llena, luna nueva, días de multiplicación de méritos, etc.

La primera vez es imprescindible hacerlo con un maestro, por lo que si tienes intención de tomarlos, el primer paso es hablarlo personalmente con un lama para que te oriente sobre cuándo y donde puede hacerse. Lo más adecuado es solicitar formalmente que ofrezca antes una enseñanza. Después de haberlos tomado con él, siempre que quieras mantener los preceptos podrás hacerlo tú mismo.

Las oraciones incluyen el ofrecimiento del mandala y generación de bodichita. A continuación uno debe arrodillarse sobre la pierna derecha y recitar tres veces un párrafo que básicamente consiste en recordar los logros de todos los budas del pasado por tomar estos votos, seguido de una promesa de mantenerlos. Después se recita 21 veces un darani (una frase similar a un mantra), y finalmente se hace la dedicación de méritos.

Transgresiones parciales o completas

En cualquier caso, en cada voto deben coincidir cuatro factores para poder considerar que lo hemos violado. Estos factores son:

Objeto > Motivación > Acción > Resultado

Por ejemplo, en el caso de no robar, el objeto sería la propiedad que no nos pertenece, la motivación sería el deseo de cogerlo sin permiso, la acción sería el robo en sí, y el resultado sería ser consciente de tener el objeto en nuestro poder. Si no se dan los cuatro factores también se considera una falta y el voto se debilita, pero no supondrá una transgresión completa.

LOS VOTOS

No matar. Mientras que en el Pratimoksha se refiere a no matar en general y no matar a otros seres humanos en particular, aquí se refiere a no matar y por extensión no hacer daño a ningún ser sintiente, sin distinción, ni siquiera mentalmente.

Beneficios: Manteniendo este precepto, si en vidas siguientes renacemos como humanos, tendremos vidas largas y buena salud.

Transgresión: Si rompemos el voto, al renacer nuestra vida será muy corta, por ejemplo morir siendo todavía niños, o incluso antes de nacer.

No robar. Aquí no sólo se trata de tomar como propio algo que sabemos que pertenece a otra persona, sino además arrebatar algo por la fuerza, y tomar algo prestado conservándolo durante mucho tiempo esperando que tal vez su propietario no se de cuenta.

Beneficios: Disfrutar de comodidades, tener cubiertas las necesidades materiales y no sufrir robos o pérdidas.

Transgresión: Sufrir robos y quedarnos sin objetos preciados, incluso durante esta vida.

Abandonar la actividad sexual. Se refiere cualquier tipo de placer sexual, incluida la masturbación o los pensamientos lujuriosos, aunque no se llegue al orgasmo. Hay circunstancias que se consideran especialmente graves: Tener sexo en presencia de objetos sagrados (por ejemplo, a la vista de nuestro altar o en un sitio donde hay monjes), tener sexo con un arhat, con una persona célibe, con nuestra propia madre, sexo oral y sexo anal. En caso de que un hombre segregue esperma sin querer -por ejemplo en sueños, o estando dormido- no hay falta, pero sí se genera karma negativo.

Beneficios: Aspecto físico agradable durante muchos renacimientos futuros. Menos obstáculos para la práctica y el estudio.

Transgresión: Aspecto físico desagradable. Malformaciones durante la gestación. Tendencia a buscar placeres y comodidades. Además ese impulso crecerá vida tras vida, alejándonos de las causas de la felicidad. En esta misma vida, serios problemas durante la meditación: Falta de compromiso, dificultad para progresar, visualizaciones imprecisas. Imposibilidad de controlar los vientos internos. Bloqueo de chakras. La actividad sexual es considerado el peor obstáculo posible para la práctica del Tantra.

No mentir. Además de no decir mentiras, también engañar, manipular, hablar de forma hiriente, cotillear, etc. Especialmente grave cuando se miente a seres santos o a nuestros padres.

Beneficios: No sufrir traiciones en próximas vidas humanas. Respeto hacia nuestras palabras. Inspirar veracidad. Oraciones, alabanzas, mantras, etc. serán más efectivos y potentes.

Transgresión: Obstáculos relacionados con el habla. No inspirar confianza incluso diciendo la verdad.

No tomar intoxicantes. Se refiere a cualquier tipo de sustancia que altere la serenidad de la mente y/o que pueda mermar la salud. El tabaco no se conoció en Asia hasta un siglo tras el Parinirvana del Sakyamuni, pero según las tradiciones tibetanas, un espíritu maligno femenino dejó caer al suelo su menstruación, que se transformó en planta, y expresó su deseo de que todos los pueblos del futuro la disfrutasen, al tiempo que destruiría cientos de ciudades de los dioses y de los nagas causando enfermedad y pobreza, haciendo que este mundo fuera semejante a algunos infiernos. También, Guru Rimpoché hizo una profecía según la cual un espíritu maligno escaparía de su influencia prometiendo dañar a los seres manifestándose como planta de tabaco y transformándose en cigarrillos.

Beneficios: Todo lo contrario a los resultados de la transgresión.

Transgresión: Pérdida de memoria, problemas de atención, poca sabiduría. En caso del tabaco, aparición de señales en el cielo nocturno relacionadas con desastres y violencia, pérdida de energías sutiles, aparición de enfermedades, estancamiento en el camino hacia la Iluminación, dificultades para gestionar los resultados kármicos durante la muerte, facilidad para interferencias de espíritus sobre la salud, falta de resultados por práctica de virtudes.

No sentarse en un trono o cama alta. Significa no ocupar un asiento más elevado que el que nos corresponde, como por ejemplo el asiento de un lama, o un asiento adornado con joyas o pieles de animales. En cuanto a la cama, la distancia entre el suelo y la superficie donde dormimos debería ser, como máximo, la medida entre la punta de los dedos de la mano y el codo. Idealmente, no debería haber espacio hueco entre el suelo y el colchón.

Beneficios: Ser admirados y recibir muestras de respeto en la vida siguiente. Disfrutar de comodidades.

Transgresión: Obstáculos para cubrir las necesidades materiales. No ser respetados por los demás.

Ayuno. Este precepto incluye, por un lado, el compromiso de hacer una única comida, lo suficiente para mantener la salud en beneficio de los demás. Ésta debe hacerse antes del mediodía, y no interrumpirla durante más de media hora. (Es decir, si empiezas a comer, dejas de hacerlo y cuando vuelves ya ha pasado más de media hora, esa comida ya debe darse por finalizada). No deben comerse las cinco “comidas negras”: Cebolla, ajo, rábano, huevos y carne. Durante el resto del día sí se pueden tomar bebidas ligeras, pero no leche entera ni zumos con pulpa.

Beneficios: En la vida siguiente, facilidad para disponer de alimentos sin esfuerzo. En la actual, mejoría general de la práctica de Dharma, estudios, meditación, etc. Menos distracciones y más tiempo para practicar y estudiar.

Transgresión: Las comidas negras enturbian la naturaleza pura de la mente. Aparición de somnolencia, falta de concentración, etc. durante el estudio y práctica formal de Dharma. En el caso de huevos y carne, interferencia de vibraciones energéticas. En el caso de los huevos, también aumento del apego.

No usar ornamentos ni música. Incluye cualquier tipo de fragancia, desodorante, cosmética, joyería, adornos, etc. En cuanto a la música, se refiere a perder la concentración entregándonos a cantar, tocar, bailar o escuchar música por placer.

Beneficios: No llevar ornamentos conlleva olor corporal dulce de forma natural. Mejora la mente de otras personas que perciban nuestro aroma. Renacer con un cuerpo bonito y lleno de cualidades. No cantar o bailar conlleva un buen control de cuerpo y mente en la próxima vida; instinto natural para hablar sobre Dharma.

Transgresión: Aumento del apego, especialmente hacia cosas innecesarias.

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Maitreya

Antecedentes de resultados kármicos

Algunos de los beneficios de mantener el conjunto de preceptos es renacer en los reinos superiores, facilidad para volver a encontrar a nuestro lama en el futuro, manifestar las señales del cuerpo de un buda, o renacer como discípulo de Maitreya.

Estos resultados se han comprobado en el pasado. Según explicó Lama Yeshe durante una enseñanza sobre los Ocho Preceptos Mahayana, en el pasado existió un buda que los tibetanos llaman Kum Rimpoché Gingwa que viajó mucho en círculos y atrajo a una gran cantidad de discípulos, y se sabe que por mantener estos preceptos, la gran mayoría renació en reinos superiores, como asuras, arhats, bodisatvas, y algunos alcanzaron la Iluminación.

Otro buda, comentó Lama Yeshe, existió también el Buda Sheshi hace muchos eones, que al establecer los Ocho Preceptos y sus seguidores alcanzaron los mismos logros: Como mínimo, renacieron en reinos afortunados. Tiempo después cuando el Dharma de Buda Sheshi empezó a degenerar, un Rey del Dharma promovió la toma de preceptos, pero no existía ninguna oración concreta, así que hizo llamar a distintos monjes y les ordenó dar con esa oración. Si no, serían castigados. Tenían miedo, pero ninguno conseguía recordar las palabras. Afortunadamente, contaron con el karma oportuno para conocer a una anciana que les explicó que cuando era niña, su padre tomaba los Ocho Preceptos y guardaba el texto en una grieta de una vieja columna de su casa. Lo encontraron y el rey les ofreció a todos -incluida la anciana- muchos regalos, y ordenó que todos los habitantes de su reino deberían mantener los votos durante varios días cada mes. A partir de entonces, en su país siempre llovió cuando era mejor para las cosechas, desaparecieron las guerras y las epidemias, y nadie pasó hambre.

Sin embargo, a pesar de que nos encontramos a principios del “eón afortunado”, vivimos en una época considerada degenerada y en la actualidad tomar estos preceptos resulta mucho más difícil.

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